Playa del Carmen

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Del viernes 30 de julio al lunes 9 de agosto, una semana con Lau en el Playa del Carmen. He aquí la evidencia que juntamos, y algunas anécdotas, también.

Artista del viaje: Julieta Venegas.

La primer foto que tengo con Lau, al día siguiente de haber llegado.

Anécdota para el recuerdo: llegamos al hotel el sábado a la una de la mañana, y me entero que había hecho mal la reserva, y que recién podíamos hacer checkin al mediodía. Así que esa noche que después se hizo mañana que después se hizo día fue yirar por la playa y la ciudad, por suerte era viernes y estaba todo abierto hasta tarde, jeje. Dormir el resto del día, y el domingo, esta foto.

Acá ando, roja la chomba (¡regalito!), con imponente cacho de cielo de fondo y arenita blanca sobre la playa.

Una noche de ésas, sobre tres bares compitiendo con música fuerte uno al lado del otro (distinta, claro), un café / bar / lugar de fumar cosas raras pero legales, Narguila.

Marce, en Tulum, unas ruinas sobre la costa. Acá aparentemente achuraban mayas, simbolizado por mi cara de pataleta al hígado.

A ver, a ver, ¿cuántas variedades de azul podemos contar en esta foto?

Agua de coco (no le crean nada al link).

No, no es agua. Es muy espeso y muy poco fresco para ser agua. Y tiene mucho sabor para ser agua.

No, no es tipo jugo, tampoco. Es muy livianito y no tiene tanto sabor como para decirle 'jugo'.

En fin, ¿vieron cómo engaña la publicidad con una linda sonrisa?

En Chichén-Itzá, un par de águilas y un jaguar manducándose corazones. Acá es donde 'jugaban fulbito' y después sacrificaban a los ganadores. O perdedores. Bah, o eso se cree, o dicen algunos, o 'prácticamente' los sacrificaban - tenía expresiones raras el guía.

Que, por cierto, estaba en un estado considerablemente más sobrio que el guía que nos acompañó en el colectivo, a los gritos de 'el que quiera probar un mezcalito o un licorcito maya sigame cuando nos bajemos', o 'estamos muy contentos de que hayan viajado con nosotros, los queremos muchos' (ya después del mezcalito).

Paramos nuestra valiente bajada de la pirámide de Chichén-Itzá para sacarnos una fotito. Hacía calor. Muy copado 'el castillo', aunque la habitación llena de murciélagos tenía, por cierto, intenso olor a murciélago.

Muy copado un 'efecto eco' que había al aire libre, y estaba la mitad de la gente aplaudiendo para escucharlo. Muy bueno el efecto, muy cómico todo el mundo aplaudiendo tipo foca (myself included!).

Acá está el Dios del Call Center, inmortalizado en una columna en Chichén-Itzá (que en realidad era para guerreros).

Acá está el Dios de Chasman y Chirolita, también en inmortal inmortalidad (o hasta que se gaste la piedra).

Restorán muy monono, ambientado en una caverna natural, y con luces bajas para que no se note la mugrecita en la servilleta. Pero no vamos a ser malos tipos y andar fijándonos en esas cosas.

La comida, rara. El mozo, psycho.

¿Somos cool o qué?

Escapadita a Cancún un día - muy linda la playa y las cinco cuadras para caminar (hay muy mucho bastante hotel en realidad, particularmente en la bien llamada 'zona hotelera').

Como todo lugar de turistas, había alguien que quería sacarnos una foto de puro lindo que somos...

Chabón con camarita: ¿Con anteojos o sin la anteojos la foto?
Marce: Sin anteojos, así se acuerda después con quién había venido a Cancún.
Lau: ...

Después se llevó la foto para el club de fans, así que acá está nuestra propia fondo, con fondo de película y chica Bond en primer plano.

Yo haciéndome el banana con el Jeep que alquilamos para ir a Cancún. Bárbaro cuando uno va por la ruta y te corre el viento. Menos bárbaro cuando lo dejás estacionado al sol y podés usar el asiento para hervir el agua para el mate.

Coso Jungla. No me acuerdo cómo se llama, después me fijo el nombre en Internet. Che, loco, gracias que subo todo con las fotos, y no lo estiro por mil meses como estoy haciendo con lo de Japón.

El famoso Rainforest Cafe.

XCaret, reserva natural de cosas varias, donde las pajitas son de papel para no hacerle mal a los delfines de la reserva. No sé por qué las pajitas de plástico le hacen mal a los delfines, salvo que les tiren la basura todas las noches, y me daba vergüenza preguntar y que me miraran con cara de 'pobre infeliz no entiende nada.'

Aunque, adivinen qué pasa cuando ponen papel en un líquido. ¿Qué pasa? Eso, exacto. Usamos unas cinco pajitas para tomar dos jugos. Loco, no se puede quedar bien con el Amazonas y los delfines.

Otros yuyos raros fueron un manatí (gracias Don Jorge por recordarme el nombre del bicho), la posibilidad de snorkel-ear por un río subterráneo, y unas tortugas que eran difíciles de timear para las fotos.