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Acá está, Meca cultural de Japón, una de las ciudades que logró
mantener una buena cantidad de lugares históricos en buen estado
a través de la Segunda Guerra.
A ver, ¿por dónde empezar...? Buenos recuerdos hay de un cafecito
en la estación principal, donde me arrancaron la cabeza pero hacían
capuccinos buenísimos (con dibujito en la espuma y todo). Malos,
horribles recuerdos de el símil establo donde nos quedamos todas
las noches excepto la última, con bichos en los símiles colchones
y todo (por suerte me tocó el de arriba, así que zafé). Obviamente,
gente roncando, durmiendo a cualquiero hora. Lo único rescatable,
un español que andaba dando vueltas por el mundo, con miedo porque
se le acababa la joda e iba a tener que sentar cabeza en algún
momento.
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En nuestro primer día de recorrido, una corriente de agua
literalmente atascada por la cantidad de pétalos de flores de cerezo
que tenía.
Casi como el riachuelo, ¿no?
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En un templo, con un jardín de piedritas, y alguien con muuucha
paciencia (digo yo, no, porque esto tiene cara de que cada vez
que hay tormenta, sale todo volando).
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I'm, too sexy for your temple, too sexy for your temple, too sexy
by far...
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Sip, esto es un cementerio. No es lo más alegre para una foto, ya sé,
pero es interesante ver la diferencia con lo que puede ser algo
más occidental (aunque tal vez la comparación debiera ser con
un mausoleo o algo más elaborado por el estilo).
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Tremendo cacho de torii, entrada de Okazaki Park, frente a
Heian Jingu.
Para hacerse una idea del tamaño, comparen con el colectivo
que está junto a la columna izquierda.
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El patio y el edificio principal de Heian Jingu, donde estaba casándose
una pareja, estilo japonés. Ultra-interesante ver a la pareja y a sus
familias, pero obviamente no sacamos fotos. Supongo que debe salir un dineral
casarse en este lugar, tal vez incluso ser de alguna familia que "sea alguien".
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Alrededor y detrás del edificio principal, un jardín hermoso, con montones
de flores, piedras, y lagunitas acomodadas artísticamente. Acá, la filita
ehhh... india... de gente cruzando por unas piedras. Pobra una japonesa
en kimono que tenía problemas para cruzar.
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Un crisantemo, la 'flor real' de Japón (y una de mis favoritas).
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En el palacio imperial, los tigrecitos peleando. Todas las 'paredes'
y 'puertas' estaban decoradas con pinturas de distintos tipo; éstas
estaban particularmente buenas.
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El palanquín real... Había un par más - se ve que cada tantas décadas
cambiaban por un modelo nuevo, jeje. No parece mala forma de viajar,
si sos el que va adentro.
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Acá hay una sección de techo. Miren cómo se acomodaban las planchas
de madera, y lo fina que es cada una.
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Acá hay un árbol en lo que sería terapia intensiva, calculo. Los postes
ayudan a que las ramas queden donde están y el viento no haga percha
el árbol. La paja que rodea las ramas aparentemente está ahí para que
cualquier bicho vaya comiéndolas, y cada tanto sacan la paja y así
"desinfestan" el árbol.
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Fedex con tremenda campana (la cual hizo sonar, of course), en el
castillo de Nijo.
Muy interesante todo lo que te iban contando en un casetito que
alquilabas en la puerta.
Distintas partes del edificio tienen el techo a distintas alturas, según
quién estuviera donde. Por ejemplo, si el shogun daba audencia, estaba
en una parte de un salón con el techo más alto, y el resto se sentaba
en una parte con el techo más bajo. Otra cosa son las maderas, que estaban
puestas de forma tal que hicieran ruido cuado uno pisara; me suena
que lo llamaban 'piso canario' o algo por el estilo.
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Tremendo
cacho de templo, el edificio de madera más grande de Kyoto, naturalmente
no podía faltar la foto con colegialas (estaba viajando con Fedex, después
de todo).
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Entramos a un templo, y esto es lo que encontramos. Siguiendo la clásica
fórmula, como verán, uno tira una moneda entre las barras y después toca
la campana o hace ruido con la cuerda decorada mientras dice una oración.
En realidad, parece que estaban arreglando la entrada, y había que
entrar por el costado... Ah, bueno, disculpe, no entendí el letrero.
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Carucha grabada en la piedra, en un templo en las montañas al norte
de Kyoto. Muy lindo el templo y los alrededores, incluyendo la
'feria hippie' que había llegando al templo.
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Marce, en el medio de las montañas llenas de templos, con tremenda vista
panorámica y remera de Buenos Airea.
Eventualmente bajamos por el lado equivocado de la montaña, apurados
para llegar a la 'villa' imperial y preguntando direcciones a gente que
no hablaba otra cosa que japonés (nativos, claramente), y terminamos
en un pueblito desconocido. Muy cómico el conductor del tramway que
miró nuestros boletos, dijo varias cosas en japonés, le dijimos gracias
y nos fuimos caminando... Eventualmente llegamos a una estación de
tren - gracias a Dios por los trenes en Japón - y encontramos la combinación
correcta para volver a Kyoto Eki.
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